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«Luna o noche en la que el gato atigrado maúlla tres veces y gruñe el puerco espín, y escorpiones, sapos, víboras, se dejan atrapar para hacer el caldo»

Italo Calvino. La taberna de los destinos cruzados.


«Las ranas, mientras tanto, siguen con su croar, que queda al fondo y no altera el flujo de los sonidos, del mismo modo que la luz no varía con el continuo parpadeo de las estrellas. En cambio, cada vez que se levantaba o corría el viento, todos los ruidos cambiaban y eran nuevos. Sólo quedaba en la cavidad más profunda del oído la sombra de un bramido o un murmullo: era el mar».


Italo Calvino. El barón rampante


«Adiestré mi Fuerza jugando con los jabalíes y con los lobos, y aprendí que la vida del bosque, donde animales y plantas se desgarran y se devoran continuamente, se rige sin embargo por una ley: la fuerza que no sabe detenerse a tiempo, bisonte, hombre o cóndor, crea el desierto a su alrededor y deja en él un pellejo, y servirá de pasto a las hormigas y las moscas…».
Italo Calvino, El castillo de los destinos cruzados.